En cualquier kiosco de revistas de la Argentina puede encontrarse una revista con papel de buena calidad y a todo color, dedicada enteramente a promover el consumo de marihuana.
Aunque parezca increíble, hasta presenta fotos de consumidores a modo de columna social y propagandas con direcciones de comercios donde comprar implementos para el cultivo del cáñamo.
La revista tiene por nombre las siglas del principio activo presente en la planta de marihuana que produce los efectos farmacológicos sobre las víctimas.
Con gran astucia, la temática navega alrededor del “autocultivo” de la planta, pero de su lectura se desprende toda una línea argumental tendiente a destacar los beneficios que produce consumir el estupefaciente.
Pero la aparición de una elaborada publicación destinada a destacar las virtudes de esta forma de droga, se da en un marco, en un contexto social y cultural donde la ambigüedad y la mentira juegan a favor de los narcos que se enriquecen “arruinando guachos”.
Sin fotos a color, ni papel brillante, otra es la realidad de los barrios.
Allí todos los días algún vivo convida a los grupitos de niños una “seca”, quienes lo aceptan como parte de una aventura de transgresión.
El efecto de la marihuana es sumamente adictivo. Una borrachera sin resaca impacta como un martillo en la mente inmadura de los más indefensos. No pasará más de un mes antes que los pibitos fumen a diario.
Si esta iniciación con el “faso” se da al inicio de la escuela secundaria, la marihuana hará desaparecer el esfuerzo del estudio como una prioridad. No puede sostenerse el estudio porque el efecto de la marihuana ya no da risa y va de la mano con el alcohol. Estudiar es imposible.
A los pocos meses la víctima ya no puede ni quiere dejar la marihuana. Su voluntad es pequeña.
Pero también tiene que explicar el cambio de vida, ya que todos los que lo quieren pueden notar cómo su personalidad se ha apagado. Un adicto aprende a mentir para aparentar normalidad.
No importa si los padres lo aman, no importa su condición social, ni tampoco los cuidados que tengan para preservarlo del contacto con la calle. Su proyecto de vida se ha hecho pedazos.
Hasta las amistades de antes, que han continuado en la vida, se alejan como un tren que se va.
Sin estudios y sin trabajo, sostener un vicio que demanda 100 pesos por día no es para cualquiera, por lo que el adicto es capaz de robar dinero a su familia, cometer un delito y malvender el producido para comprar una piedrita de 25 gramos de picadura de marihuana.
Entonces arranca la segunda etapa, porque el proveedor le exige que salga a vender a sus amigos para poder aguantar el costo de su propio vicio.
En el juzgado federal se apilan las causas de los “perejiles”, atrapados in fraganti con su celular lleno de mensajes de sus clientes, dinero en cambio, las bochitas de marihuana, el papel y las gotitas para los ojos.
La posibilidad de ser sometido a proceso penal por la Justicia Federal, y de recibir una condena por comercialización de estupefacientes (de cuatro a quince años) es muy alta para los adictos-distribuidores. Erróneamente consideran que la escasa cantidad excluye la comercialización, cuando otros elementos de prueba los incriminan. También suelen creer que el hecho de tratarse de marihuana mejora su situación procesal, lo que también es falso.
La verdad es que la estadía en el medio carcelario de personas que vienen de extracciones sociales o familiares acomodadas, acusadas de tráfico no es para nada buena. La población carcelaria tiene sus propias reglas y un “arruina-guachos” ocupa el escalón más bajo en el status carcelero. Son candidatos a sufrir vejaciones, violaciones, amenazas, extorsiones u obligados por medio de sus familiares a introducir estupefacientes al penal.
Por las calles de mi barrio no camina Zaffaroni. La droga, el alcohol, la violencia y el delito van de la mano.
Desde el punto de vista del Estado el peor pecado es la falta de un discurso único y la ambigüedad. Nadie sabe qué hacer mientras la droga impacta los recursos del Estado comiéndose el presupuesto de salud pública, el de seguridad, el de justicia y el de desarrollo humano.
Visto como un problema de salud pública, es peor que un brote infeccioso, pues frente a las epidemias el Estado se previene con una vacuna. Es decir con remedios estándar que sirven para el conjunto de la población. En cambio la droga-dependencia demanda tratamientos personalizados, como un traje a medida para la psiquis de cada consumidor.
No hay dos adictos iguales, por lo que la recuperación depende del grado de daño que presenta y demanda del Estado herramientas de tratamiento imposibles de estandarizar. Para colmo Argentina no dispone de los mismos recursos que el estado suizo, por lo que debe optar en materia de política sanitaria si los recursos los destina a las embarazadas, a los niños, a los ancianos o a rescatar adictos.
Algunos extraviados funcionarios públicos aportan lo suyo a la confusión, pues frente a un fenómeno de escala epidémica lo analizan desde el punto de vista del derecho individual. Fantasean con casos de laboratorio donde el consumidor del psicotrópico es un superdotado que jamás contrae la adicción, está plenamente informado, cultiva una planta en el placard y actúa animado por estados de plena libertad económica.
Es por eso que de una vez por todas debemos adoptar una postura firme y decir la verdad. La marihuana es adictiva, no es como tomar gaseosa, y terminará con todos los proyectos buenos de tu vida. No hay drogadicto que no haya empezado fumando un porro.
Creo que la bronca con la THC viene de que esta promueve el autocultivo, modalidad que tiene cada vez mas adeptos, y que le arruina el negocio a muchos. El narcotrafico, y la necesaria ilegalidad de este negocio, deja mucho dinero en manos de unos pocos. Creo que no hay nada mas incongruente e injusto que relacionar a la THC con "la prensa narco". Es mas, creo que si este columnista al menos se hubiera tomado la molestia de leerla en serio (para intentar ser objetivo), podria aprender mucho de ella, ya que es una publicacion en donde los temas se abordan con informacion objetiva y con mucho profesionalismo. En esta revista trabaja un equipo multidisciplinario de reconocidos periodistas, medicos, abogados, artistas, psiquiatras, nutricionistas, etc.
Por suerte veo que esta nota tiene muchos detractores, yo en particular prefiero seguir leyendo THC y no leer mas las payasadas que se publican en esta seccion.
Sr Carlos Jurich, acorde a las afirmaciones que usted ha expuesto yo en este momento deberia estar sin trabajo, sin recibirme, y rumbo al escalon mas bajo en el status carcelero (de que estas hablando?)
Sin informacion no hay libre eleccion
Todos conocemos miles de casos antes y después, no jodamos.
Muy buen articulo continué así.
Y sobre daños.. estudia un poco más. en varios paises del primer mundo, se receta para enfermedades como cancer, anorexia y bulimia..entre otras más para problemas neurologicos. Claro que acá tomarte todos los dias un revotril, porque esta indicado, esta todo bien no???
Es una revista que da al consumidor tips de cultivo y cosecha. Acaso no es cool una revista de vino, tan emparentada con la alta sociedad. Ahí si te creo que un delincuente se gaste no 100 sino mucho menos en vinos de cuarta para entrar en cualquier estado a delinquir. ni hablar de paco y cocaina. UNA CAJA DE VINO SALE $5, NO JODAMOS!! ES LEGAL Y LO TOMAN EN LA CALLE.
Y eso de que la marihuana lleva a otras drogas es una reverenda ......................
Lo que hace pelota es el abuso, no es lo mismo un vasito de vino antes de dormir que andar tomando todo el dia, y lo mismo con el porro.-
No seamos hipócritas y llamemos las cosas por su nombre!!!
se empiezan a meter cada vez mas guevadas en la cabeza y se destruyen solos .y no es por el porro un pibe que este bien empedo tiene el valor suficiente para consumir cualquier sustancia que le inviten
y no estaria aseptando vajo efecto de las drogas sino por efecto del alcohol.que tambien es una droga
peor que la marihuana ya que hay pruebas y es sierto que el alcohol te destruye el higado y en la marihuana son solos supuestos . tocamos de oido al pedo sin informacion concreta ya que la marihuana
tiene el efecto de aliviar el calvario que sufren los enfermos de cancer ya que por efecto de la quimio los pacientes pierden mucho peso y al fumar les da gula con el cual recuperan peso y en mi caso me ayuda al imsomnio.donde las pastillas no me causavan efecto y m,e destruian el estomago poe eso para llevar informacion a la comunidad es mejor estar bien informado ..
no te quedes en tu cultural circulo .otra cosa , si no es placenteramente adictivo, por que no haces otra cosa para sentirte transgesor y superpiola y de esta manera no le haces campaña a los grandes narcos que estan queriendo meter la puntita con ustedes los modernos transgesores.
slds
ES tal cual lo que contas flaco!! Y tambien una gran ignorancia de nuestros chicos y mucha indiferencia de los padres!
Mucha Carlos por que muchos padres se hacen los reverendos ...... cuando sabes que sus pibes fuman, se porren toman merca.
como total si lo ignoran es como si no pasara!! Y despues cuando uno de esos pobres muere recien todos dicen YO SABIA QUE ANDABA EN ALGO!!
Ojala volvamos a estar un poco mas sanos""
abrazo
"A los pocos meses la víctima ya no puede ni quiere dejar la marihuana. Su voluntad es pequeña."
jajaja, no entendés nada, pero... nada.
Solo tu ignorancia es más perjudicial que la marihuana.
Si relaciona la adiccion a un consumo primario de marihuana, por que no lo hace con el alcohol?
Cito: "Desde el punto de vista del Estado el peor pecado es la falta de un discurso único", sobre las drogas no puede haber un unico discurso porque el hecho de que existan algunas legales y otras ilegales lo confirma.