Miércoles 22 de Mayo de 2013
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Reflexiones sobre el tránsito y cómo actuar ante accidentes
Por: Carlos Jurich
Lunes 6 de Agosto de 2012
Nuestra ciudad tiene un importante parque automotor. La actividad económica, el aumento de la población y la existencia de un importante mercado automotriz hace que los automóviles se multipliquen, mientras que la capacidad de la red vial se mantiene siempre igual.
Las vías de tránsito empiezan a mostrar sus limitaciones y el diseño urbano de la ciudad no ha terminado de adaptarse a la necesidad pública.
Muy por el contrario, inexplicablemente durante años se retiraron lugares estratégicos de estacionamiento o se colocaron semáforos innecesarios, siguiendo extraños paradigmas de diseño urbano que no contemplan la funcionalidad de los espacios o la necesidad de la gente.
El arte de la conducción desnuda la forma como nos manejamos los comodorenses en nuestras relaciones comunitarias.
Las tensiones laborales, familiares, el consumo de bebidas o sustancias tóxicas, nuestros valores, el grado de urbanismo y respeto por los demás, se ven reflejados en nuestra forma de conducir. No debe extrañarnos entonces que el riesgo de choques entre vehículos sea tan alto.
Son particularmente riesgosos los horarios de apertura y cierre de comercio, como así también el de salida de los boliches nocturnos, cuando gente intoxicada impacta no sólo contra otros vehículos sino también contra elementos quietos tales como canteros, bulevares, luminarias, postes, cercos o autos estacionados.
¿Qué precauciones debemos tomar entonces para reducir los daños económicos derivados de un choque? Hay que aceptar la posibilidad de chocar y prever esa contingencia contratando un seguro contra todo riesgo.
Este tipo de coberturas, con un costo mensual elevado, repara el vehículo con independencia de quién fue el responsable del impacto. De esta manera conjuramos el riesgo de perder la inversión familiar en el auto.
Es común ser impactados gravemente por irresponsables que circulan sin seguro o en circunstancias que excluyen la cobertura (alcoholizados, gente que se da a la fuga, conductores sin licencia de conducir o sin cédula verde); por lo que la posibilidad de recuperar los gastos causados por el accidente es difusa.
De la gran variedad de seguros contra todo riesgo resultan más baratas y convenientes aquellas pólizas que prevén una pequeña franquicia a cargo del asegurado. Frente a un choque el asegurado paga una pequeña parte de la reparación de su auto y su seguro asume todo el resto.
Como el costo de reparación en los talleres chapistas de la ciudad es muy elevado, la franquicia en sí no tiene mucha importancia, pero influye mucho abaratando el costo del valor de la cuota mensual.
Uno de los errores más recurrentes es confiar en la cobertura de “terceros completo”, que sólo en la teoría cubriría una destrucción total. En realidad la póliza suele contener una trampa engañosa conocida como “la cláusula del 80%” en la que si el valor de los despojos supera el 20% el seguro no paga la destrucción.
Es improbable que los despojos valgan menos del 20% del valor del auto, y si realmente no valen nada, el seguro se encargará de conseguir un par de presupuestos para sobrevaluar los mismos, por lo que si se tiene este tipo de cobertura está perdiendo su dinero.

VICISITUDES
Un comentario aparte merece el comportamiento en la vía pública cuando dos autos colisionan. Los vecinos siguen una práctica peligrosa e irrazonable. En un choque menor, sin heridos ni muertos, se comportan como si se tratara de la escena de un crimen. “¡No mueven los autos!”. Como si la policía fuera a realizar una pericia del hecho.
De esa manera no hacen más que aumentar el peligro, entorpecer la circulación del auto y exponerse a nuevos choques.
Es normal ver sobre la mano rápida de la ruta 3, o en zonas sin banquinas, a gente que deja los autos en el lugar “preservando la escena del crimen” por un simple abollón, rotura de faroles o de paragolpes plásticos.
En algunas ocasiones, sin representarse el peligro se colocan a debatir entre los autos colisionados, de manera que si alguien más los embiste por encontrarse parados en lugares peligrosos, ¡perderían las piernas!
Debe tener presente que para que la cobertura de su seguro lo libere de la responsabilidad civil por daños, dentro de las 48 horas de ocurrido el accidente debe hacer la “denuncia” del siniestro. Esto es simplemente llamar por teléfono a un 0800 y avisar que chocó. La persona que lo atiende le da un número de siniestro y le explica qué elementos tiene que llevar a la oficina comercial de su seguro.
Entonces, si pudiéramos realizar un check list de cómo proceder frente a un choque la cosa sería así: a) Primero colocar las balizas, b) Luego verificar si hay heridos, c) Si hay heridos llamar a emergencias y no se mueve hasta que viene la policía, d) Si no hay heridos y su auto funciona, lo coloca en un lugar en el que no corra peligro, e) Anotar los datos de los vehículos y conductores involucrados, f) Llamar a 0800 del seguro, hacer la denuncia del siniestro, anotar el número de denuncia y pedir la grúa, g) Hacer la exposición policial, y h) Hágase de paciencia porque llevarán tiempo los trámites y el seguro hará todo lo posible para pagarle menos de lo que corresponde.