De acuerdo a las averiguaciones efectuadas en los últimos años por la división de investigaciones de la policía de Comodoro Rivadavia, la mayoría de las armas de fuego que abastecen al mercado negro de la ciudad, son sustraídas de viviendas particulares.
En opinión del jefe de la Brigada, Leonardo Bustos, las armas robadas “después comienzan a circular en el ámbito delictivo y se utilizan en definitiva para los homicidios y robos agravados”, precisó en declaraciones a Radio del Mar.
Para graficar esa línea de investigación, Bustos recordó que hace pocos días “tuvimos una denuncia de una persona que iba llegando a la casa con un bolso y le sustrajeron tres armas que llevaba”. En esa ocasión los malvivientes se apoderaron de dos pistolas calibre 40 y otra 380.
En ese sentido, manifestó: “yo creo que es un error tratar de comprar armas para defensa personal porque en definitiva la gran mayoría termina en las manos de los delincuentes a partir de los robos domiciliarios”, evaluó el jefe policial.
Incluso, las investigaciones indican que “esa misma gente que muchas veces tiene la autorización para comprar armas y a su vez logra la tarjeta de tenencia para adquirir municiones, se la termina proveyendo a los delincuentes”.
La modalidad que se volvió un negocio clandestino en la ciudad funciona cuando una persona que no tiene antecedentes y reúne ciertas condiciones adquiere un arma. Luego con el permiso o tarjeta puede comprar municiones.
“Entre los objetos elegidos por los delincuentes están los electrodomésticos de alto valor y las armas. En todos los robos domiciliarios que hay armas es lo primero que se llevan porque hay un mercado negro que las adquiere”, admitió Bustos.
Con otro1 ejemplo que refuerza la investigación, el funcionario policial ilustró que hacia fines de 2010 y principios de 2011, “hubo tres robos domiciliarios y entre los tres se robaron cerca de 70 armas. Eran coleccionistas y cada uno tenía entre 20 y 30 armas”.
ORIENTAR LOS
CONTROLES
Frente a ese panorama de inseguridad que vive Comodoro Rivadavia, el jefe de investigaciones cree que “tendríamos que tener bien en claro el panorama de qué es lo que queremos prevenir. Organizarnos y utilizar el recurso humano lo mejor posible”. Para eso propone efectuar un mapa delictivo claro y enfocar los controles hacia esa orientación específica.
En opinión del comisario los robos domiciliarios ocurren en una franja horaria diurna en momentos que la gente sale a trabajar o lleva a los hijos a la escuela. Los delincuentes “no es que hacen un estudio previo, salen por los barrios a recorrer y ven cuando alguien sale del domicilio e ingresan. “Ahí hay que orientar el recurso humano a ese horario específico de la comisión de estos delitos, y realizar controles destinados a detectar las personas que están circulando”, sugirió Bustos.