La iniciativa encarada hace tres años por el Rotary Club Oeste para generar plantaciones de remolachas azucareras en la ciudad, empieza a tomar forma a través de las investigaciones que se desarrollan en pruebas piloto.
El jueves a la noche se presentaron las primeras muestras de remolachas azucareras que se utilizan, al igual que el maíz y la caña de azúcar, para producir bioetanol.
La diferencia que existe con la producción de este bioetanol es que no modifica la cadena alimentaria como los otros dos frutos, ya que no es comestible y generaría geles en su descomposición final para poder inyectar en los pozos petroleros y así ampliar el horizonte de reservas petroleras.
Según comentó a Diario Patagónico el gobernador del Rotary, Fernando Roca, se trabajó en conjunto con el Instituto Geológico Nacional para poder comprobar que Cañadón Perdido es la zona más apta para la plantación de la remolacha azucarera. Además, se gestionó ante la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) el regadío de las plantaciones con los 80 mil metros cuadrados de aguas servidas que se desechan al mar. Esto, según Roca, generaría un aprovechamiento de las aguas y revertiría los daños al medio ambiente que se están produciendo, generando forestación. El follaje de esta remolacha serviría de alimento para animales y se produciría bioetanol con la raíz de la misma.
LA IMPORTANCIA
Según quien fuera ideólogo de la iniciativa, junto a Alfredo Miguel, la remolacha azucarera “generaría un proceso alcohoquímico, forestal, ecológico y daría trabajo a mano de obra desocupada en Comodoro Rivadavia”.
Las semillas que ya fueron plantadas llegaron de Alemania donde desde el Rotary tomaron contacto con una fábrica de este tipo de etanol, la cual se interesó y envió semillas para muestras.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Comodoro Rivadavia se sumó en la propuesta y junto un a pyme local que tiene campos en Cañadón Perdido, 20 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia, se llevó a cabo una experiencia piloto. El volumen de la remolacha fue mayor que el de los alemanes, por lo cual se vieron sorprendidos, con 20 centímetros de ancho y una altura de 20 centímetros, con un peso aproximado de un kilo y medio.
El follaje sería implementado para la alimentación de animales.
El Rotary Club Oeste busca el encauce de la iniciativa para que se convierta en un proyecto, por lo que buscan la elaboración y el acompañamiento de un proyecto de producción sustentable encarado por el gobierno de Chubut y el municipio, que permita financiar la construcción de la planta de bioetanol en la ciudad.
“Ahora estamos haciendo pruebas en un laboratorio para determinar la cantidad de alcohol. Acá estamos convirtiendo una zona desértica en una zona verde, estamos contribuyendo también a la preservación del medio ambiente, generando recursos y una región alcohoquímica y agrícola”, concluyó Roca. En setiembre el INTA de Sarmiento también empezarían a plantarlas.